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Reflexiones alrededor de la fotosíntesis

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   Sornosa, Josep Timor, Pascual Mediante el proceso de la fotosíntesis, las plantas y otros organismos transforman la energía solar recibida en energía química para sus actividades y funciones celulares.   Existen varias clasificaciones de la fotosíntesis en función del uso que los organismos hagan del agua para la reducción del CO₂. En ese caso tendríamos una fotosíntesis oxigénica (donde se combinan CO₂ y H₂O creando glucosa y oxígeno); o, en caso contrario, cuando no utilizan el agua para la reducción del CO₂, como es el caso de géneros bacterianos, por ejemplo: Chlorobium o Chromatium, donde nos encontraríamos ante una fotosíntesis anoxigénica. Si, por ende, atendemos a clasificar la fotosíntesis en función de las adaptaciones fisiológicas de las plantas, y siendo este el criterio de clasificación que, en el devenir posterior y siguientes aplicaciones, tomaremos como base para desarrollar nuestras teorías biónicas o biomiméticas, podríamos clasifica...

Posidonia

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 Bola de Neptuno. Foto: Pascual Timor Sornosa, Josep Timor, Pascual De residuo aparente a aliada de la sostenibilidad mediterránea La Posidonia oceánica ocupa un lugar paradójico en la relación entre las sociedades mediterráneas y su entorno. Para muchas personas, su presencia se asocia a las hojas acumuladas en la orilla, a las llamadas bolas de Neptuno o a los arribazones que aparecen en las playas durante parte del año. Sin embargo, detrás de esa imagen cotidiana hay una planta marina de enorme valor ecológico, climático y cultural. La posidonia no es un alga, sino una fanerógama marina: una planta con hojas, tallo, raíces, flores y frutos, endémica del mar Mediterráneo y capaz de formar auténticos bosques submarinos. Estos ecosistemas sostienen biodiversidad, protegen las costas, almacenan carbono y, al mismo tiempo, ofrecen una lección decisiva para la arquitectura contemporánea: los materiales locales, cuando se entienden con inteligencia, pueden convertirse en soluc...

Inteligencia artificial y decrecimiento

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  Sornosa, Josep Timor, Pascual   El cambio climático y la inteligencia artificial (IA) son dos desafíos globales muy distintos, pero cada vez más vinculados entre sí debido a las implicaciones recíprocas inherentes a cada uno de ellos.   Según el informe Predictions 2025 Report [1] de la agencia de investigación de mercados Ipsos, el 74% de la población en España cree que en 2025 se producirán más fenómenos meteorológicos extremos y que la inteligencia artificial seguirá generando recelo, ya que el 62 % de los encuestados considera que ocasionará la pérdida de más puestos de trabajo.   Nuestra relación con la inteligencia artificial debe partir de una premisa incuestionable: asumir que es inevitable y, por tanto, que es imprescindible regularla.   Con relación al control del cambio climático, urge implementar un nuevo modelo social y decrecer para alcanzar el Acuerdo de París y lograr que el planeta siga siendo habitable.   Según...