Cambio climático y turismo
Sornosa, Josep
Timor, Pascual
Un sector en máximos históricos, pero con presión creciente
España cerró 2025 con un récord de en torno a 96,8 millones de turistas internacionales, un crecimiento del 3,2% respecto a 2024, aunque quedó unos 3,2 millones por debajo del objetivo de 100 millones fijado por el Gobierno. Hasta ahora, ni las protestas antiturísticas ni las presiones climáticas han frenado las llegadas, pero el récord se produce ya «en un contexto de crecientes preocupaciones medioambientales», con incendios forestales y olas de calor como telón de fondo. La pregunta clave no es tanto si vendrán turistas, sino cuándo, dónde y en qué condiciones.[1,2]
Desplazamiento norte/sur/este y de verano a primavera/otoño
El estudio más específico para España, elaborado por BBVA Research usando los índices climáticos de turismo TCI y HCI, identifica un patrón claro norte–sur–este: las provincias costeras del norte se benefician del aumento de temperaturas, mientras que el sur, el este mediterráneo y los archipiélagos sufren descensos, especialmente bajo escenarios de calentamiento elevado.[3]
Las cifras del efecto neto nacional sobre la demanda turística (comparando 2091-2100 con 2024-2030) son:
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Escenario climático |
Efecto neto nacional (índice TCI) |
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RCP 2.6 (+1,8 °C) |
−0,3% |
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RCP 4.5 (+2,8 °C) |
−0,6% |
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RCP 8.5 (+4,8 °C) |
−7% |
TCI= Turist Climate Index
RCP= Representative Concentration Pathways
Datos de BBVA Research. El impacto es marcadamente no lineal: pasar de +1,8 °C a +4,8 °C multiplica la caída de −0,6% a −7%.[3]
Ganadores y perdedores por territorio (escenario RCP 8.5)
- Costa norte: aumento medio del +5,8%, desde +6,9% en Asturias hasta +3,2% en Pontevedra.[3]
- Baleares: reducción del 60% en la demanda de verano, solo parcialmente compensada por un +10% en otoño.[3]
- Canarias: contracción neta de en torno a −3,2% (Santa Cruz de Tenerife) y −4% (Las Palmas), con descensos en verano y otoño.[3]
- Barcelona: caída aproximada del 2%, la provincia mediterránea menos afectada.[3]
- Turismo urbano: mucho menos sensible; impacto neto ligeramente positivo (+0,48% en el norte urbano, +0,11% en el sur urbano).[3]
Cambio estacional
La distribución del año turístico se reordena: caídas significativas en verano (alrededor de −4% nacional bajo RCP (Representative Concentration Pathway) 4.5) e incrementos en primavera que compensan parcialmente esa pérdida. Un dato relevante: el turismo extranjero es más elástico al clima que el doméstico, por lo que los visitantes internacionales son quienes más ajustarán sus fechas y destinos.[3]
La evidencia europea (JRC / Comisión Europea) confirma la tendencia
Los estudios del Joint Research Centre de la Comisión Europea (programa PESETA) refuerzan este diagnóstico a escala continental. Analizando 269 regiones europeas, el JRC encuentra un patrón norte-sur donde las regiones del norte se benefician y las del sur sufren reducciones, más acentuado cuanto mayor es el calentamiento. Bajo un escenario de +4 °C, las regiones costeras del sur de Europa pierden cerca del −10% de turistas de verano frente al presente, y 52 regiones de países como España, Grecia, Italia o Portugal registrarían pérdidas.[4]
El modelo ToPDAd (Tool-supported policy development for regional adaptation), recogido por la Agencia Europea de Medio Ambiente, concluye que los destinos de playa mediterráneos perderán pernoctaciones estivales en beneficio de otros destinos europeos, con la temporada de playa extendiéndose hacia primavera y otoño. Estudios previos del PESETA cuantifican que el sur de Europa podría perder entre −0,31% y −0,45% del PIB anual por turismo, mientras el norte de Europa y las Islas Británicas ganarían hasta +0,29% y +0,32% del PIB.[5,6]
Olas de calor y temperaturas extremas: el disuasor de verano
El verano de 2025 fue el más cálido desde que la AEMET tiene registros, con una temperatura media 2,1 °C por encima de la media histórica y 33 días bajo olas de calor, además de récords de noches tropicales. Las olas de calor en España son cada vez más largas (aumentan a un ritmo de tres días por década), extensas (afectan a tres provincias más cada década) e intensas (+0,27 °C por década), según el Informe sobre el Estado del Clima de la AEMET.[7,8]
La proyección a largo plazo de la AEMET es especialmente relevante para el turismo: si no se frena el cambio climático, España podría vivir entre 60 y 77 días de temperaturas extremas al año a finales del siglo XXI. Las zonas de mayor riesgo son precisamente destinos turísticos: el sur (Sevilla, Córdoba, Jaén) con máximas de 42-44 °C, el arco mediterráneo (Valencia, Alicante) y Canarias por la acumulación de calor nocturno. Científicamente, este efecto se traduce en que zonas hoy «ideales» para el turismo de playa (TCI > 80) podrían caer a condiciones «marginales» (TCI 40-50) en verano hacia los años 2080.[9,7]
Inundaciones y eventos extremos: el caso DANA
Los eventos extremos súbitos también afectan la llegada de turistas, aunque de forma más localizada y temporal. Tras la DANA de octubre-noviembre de 2024 en Valencia, las pernoctaciones cayeron un −7,4% en noviembre y −6% en diciembre respecto al año anterior. El efecto se prolongó: entre enero y mayo de 2025, las pernoctaciones de turistas internacionales en Valencia cayeron un 12,7% frente al mismo periodo de 2024.[10,11]
No obstante, el caso valenciano también muestra la resiliencia del sector: pese al golpe, la ciudad cerró 2024 con un +10,3% de pernoctaciones gracias al buen comportamiento de los diez primeros meses del año. A esto se suman los incendios forestales, un riesgo creciente que ya generó alertas en Canarias durante el verano.[11,1]
Conclusión
La evidencia converge en un diagnóstico claro: el cambio climático no reducirá drásticamente el turismo total en España a corto plazo (donde el efecto neto es leve, entre −0,3% y −0,6%), pero sí lo reordenará profundamente en el tiempo y el espacio. Los ganadores serán la costa norte (Cantábrico, Galicia, Asturias) y las temporadas de primavera y otoño; los perdedores serán el verano mediterráneo e insular (Baleares, Canarias, costa este), castigado por olas de calor cada vez más frecuentes e intensas (BBVA Research, JRC). Bajo un escenario de altas emisiones (RCP 8.5), el impacto negativo se agrava hasta el −7% nacional, con derrumbes estivales de hasta el 60% en Baleares. Los eventos extremos como la DANA añaden shocks puntuales pero recuperables, mientras que la desestacionalización —ya un eje de la política turística oficial— se perfila como la principal estrategia de adaptación.[12,4,3]
Referencias
2. El Diario de Madrid — https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/turismo/turismo-espana-2025-968-millones-turistas-desfase-prevision-impacto-economico/20260220080733121773.html
3. BBVA Research — https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2024/09/WP-24-11_Climate-change-scenarios-and-the-evolution-of-Spanish-tourism.pdf
4. Joint Research Centre (JRC) - Comisión Europea — https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC131508/JRC131508_01.pdf
5. Joint Research Centre (JRC) - Comisión Europea (informe PESETA, 2013) — https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC80898/technical%20report%20tourism,%20may%202013.pdf
6. Climate-ADAPT - Agencia Europea de Medio Ambiente — https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/how-will-climate-change-affect-tourism-flows-in-europe-adaptation-options-for-beach-and-ski-tourists-assessed-by-topdad-models
7. La Moncloa — https://www.moncloa.com/2026/04/22/aemet-ola-de-calor-verano-3372416/
9. Springer (Climatic Change) — https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-011-0341-0
10. Hosteltur — https://www.hosteltur.com/170757_se-han-recuperado-los-hoteles-de-valencia-ocho-meses-despues-de-la-dana.html
11. Fundación Visit Valencia — https://fundacion.visitvalencia.com/noticias/valencia-cerro-2024-con-un-103-mas-de-pernoctaciones-pese-al-impacto-de-la-dana-en

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